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La historia del FA

marzo 12, 2013

De 1968 a 1981

El embrión de lo que es la actual pancarta del Frente Atlético nace en la temporada 68/69. El movimiento es espontáneo, ya que por aquel entonces no se recibía influencia de las hinchadas europeas, la inglesa en pleno apogeo y la italiana, naciendo los primeros grupos organizados. Esta peña estaba formada mayoritariamente por jóvenes rojiblancos que provenían de todos los puntos de Madrid, los cuales al portar grandes banderones traídos de sus casas, se hacían remarcar mucho más, ya que por aquella época no existía en España ninguna peña juvenil que se colocara detrás de la portería y que diera un colorido especial. Se crean, entonces, las primeras bufandas del Atlético de Madrid, esto sirve para que se realicen los primeros bufandeos en España. Como personajes históricos de esta peña teníamos a “el Indio”, “el Gitano”, “el hijo del señor Donato”, etc. Los miembros del grupo tenían todos un distintivo muy particular que les hacia diferentes del resto del público, se trataba de una boina negra militar con la “F” y la “S”, las siglas de la peña Fondo Sur bordadas en la boina con el escudo del club en el centro. Por aquel entonces, la Fondo Sur ya realizaba sus primeros desplazamientos. Una de las tardes más gloriosas fue en la temporada 72/73 en la que el At. Madrid terminó campeón de liga. En un viaje a Gijón, se fletaron cuatro autocares, el equipo perdía a falta de veinte minutos por 3-0, pero los ánimos de la Fondo Sur no decayeron, se animó a muerte, éstos llevaron en volandas al equipo que terminó ganando por 3-4. En esta misma temporada se viaja a Castellón y se producen varios incidentes al término del partido que el Atleti ganó por 0-2, con el resultado de varios detenidos. Los miembros rojiblancos contestaron a las provocaciones de los aficionados locales golpeándoles con los grandes banderones, aficionados que se engrandecieron amparándose por la policía local y por “los grises”, habitantes de Castellón. Aquello, que por entonces era inhabitual, quedó reflejado en la prensa local y deportiva. Pero el día más impresionante de todos, con las gradas teñidas de rojiblanco, con un griterío ensordecedor, fue el final de la temporada, en un día glorioso, siendo el último partido de liga y en el cual, ganando al Coruña, el At. Madrid se proclamaría campeón de liga. La Fondo Sur llega en bloque, unos 700 miembros ataviados con camisetas del club, enarbolando grandes banderones ayudarían a conseguir la victoria final del Atlético con invasión del césped incluida. Por esta época también, en un alarde de imaginación a la hora de los cánticos, sale a relucir lo que ha sido, es y será por excelencia el himno del fondo sur: el cántico legionario “Soy un socio del Atleti”, versión del “Novio de la muerte”. Esta canción, fue supuestamente ideada por “el Lejía”, mítico personaje de unos 40 años, que del tercio se trajo la gorra legionaria y su inseparable corneta con la cual daba las primeras notas que avisaban del inicio del cántico. La temporada 73/74, en la que el Atleti juega la final de la Copa de Europa en Bruselas, también se la puede tachar de “mágica”. Memorable es la semifinal frente al Celtic de Glasgow. En el partido de ida, el árbitro turco Babakan expulsa a tres jugadores rojiblancos, los cuáles aguantan hasta el final empatando a cero. Al finalizar, hasta la policía escocesa agrede a los jugadores del Atlético. Ese mismo miércoles por la noche, en el aeropuerto de Barajas, más de 3.000 hinchas rojiblancos, comandados por la Fondo Sur, esperaban a su equipo. La F.S. una vez más se hizo remarcar por sus cánticos, entre ellos uno curioso, símil de uno religioso que dice: “Perdona a tu pueblo Señor”, y que, coincidiendo aquel día con víspera de la Semana Santa, los rojiblancos cantaban: “Perdónale al turco Señor”. El avión llega con cuatro horas de retraso, pero los fanáticos congregados aguantaron el tipo hasta pasadas las 6 de la mañana. El partido de vuelta se desarrolla frente a la amenaza de la U.E.F.A., la cuál advirtió que se sancionaría económica y hasta administrativamente de forma grave al club rojiblanco en caso de incidentes del público. Pocos son los escoceses desplazados. Por la mañana, dos escoceses son agredidos en Plaza Castilla por dos taxistas rojiblancos cuando, etílicos y vociferantes, se paseaban por allí. En el campo, otro despistado y borracho escocés accede al fondo sur y es expulsado a patadas con la consiguiente intervención policial. Este partido, celebrado el 24/4/1974, marca otro hecho histórico sin precedentes; aquí se desarrolla la primera marcha o corteo que un grupo de hinchas juveniles hacen por España. Naturalmente, este corteo se desarrolla sin incidentes y sin escolta policial. La Fondo Sur, en número cercano a los 800, quedó citada en la Plaza del Callao, partiendo de allí hasta el Manzanares con su parafernalia de bufandas, camisetas del club y sus inseparables y genuinos banderones. La entrada al campo fue apoteósica. Esa noche mágica, no sólo la Fondo Sur que era la que se encargaba de encender la mecha, sino que también todo el público, hacen entre todos una noche colorista y animosa que acabó con la victoria del Atleti por 2-0 y la clasificación para la final de la Copa de Europa frente al Bayern de Munich, y con una larga noche de celebraciones por Madrid. Se llega a la final del estadio Heysel con mas de 10.000 atléticos desplazados. La prensa se hace eco de los preparativos, y el diario AS, publica una foto del fondo sur con el siguiente texto: “La peña Fondo Sur prepara sus banderones de seda para lucirlos en Bruselas”. En Bruselas se producen algunos incidentes cuando miembros de la peña F.S. se van sin pagar cuentas de hoteles y de los bares cercanos a la Grand Place. De la temporada 75/76 recordar la final de la Copa Intercontinental en abril del 75 con victoria del Atlético por 2-0 y un ambiente increíble como manifestaba el jugador José Luis Capón: “¡Que gloria en el Manzanares! Aquí la fiesta la poníamos nosotros, ¡que público!, ¡que raza!”. La fiesta duró hasta altas horas de la madrugada. Madrid vibró con los colores atléticos y toda la familia rojiblanca, y la Fondo Sur, demostró el corazón, la garra y el orgullo rojiblanco, con esa presión que salía de las gradas y que hizo acongojar a los jugadores argentinos que no sabían donde meterse. En junio del 75 se disputa en el Vicente Calderón la última final de Copa del Generalísimo contra el R. Madrid. En ese partido se produjo uno de los grandes robos de la historia, por un árbitro llamado Aurrestarazu, el cual anuló dos goles totalmente justos, uno a Benegas y otro a Becerra. Al ser las entradas numeradas, ya que el encuentro era organizado por F.E.F., la Fondo Sur se desplaza un poco hacia el córner, y cual es la sorpresa cuando ven entrar por el primer anfiteatro a un grupo de aficionados madridistas que portaban grandes banderones e imitaban sus cánticos. La Fondo Sur les cantaba: “Míralos, míralos, ya nos han copiado”. Esta peña se hacía llamar peña Las Banderas. Al final del partido, encolerizados con el árbitro y con el resultado negativo para el Atlético que perdió en los penalties en un escandaloso robo, la Fondo Sur exaltada gritaba: “¡Vikingos cabrones, así sois campeones!”. La palabra vikingo, inventada poco antes, provenía de los más que supuestos “cuernos” que algunas esposas madridistas ponían en aquella época a sus maridos, entre ellos al doctor del R. Madrid. A la salida se organizó una verdadera caza de todo aquel que portara algún símbolo merengue. Desde la calle, la F.S. esperaba a la peña Las Banderas, que no se atrevían a salir y que veían un panorama negro desde los balconcillos del estadio. Al finalizar esta temporada, se produce una escisión de la peña, creándose en el primer anfiteatro del fondo norte una nueva peña de antiguos buenos miembros de la Fondo Sur, aunque en los grandes acontecimientos las dos peñas se juntaban. Ya por entonces, la Fondo Sur había perdido algo de animación, los miembros del grupo se hacían mayores, se casaban y hubo una especie de disolución. En 1977 se producen dos acontecimientos. Por un lado, el Atleti se proclama campeón de liga por última vez en un partido frente al R.Madrid, en enero del 77, en el que ganó el Atleti por 4-0. Fue una de las últimas apariciones, los miembros iban al campo pero las banderas se dejaban ver poco por el estadio. Mención aparte merece uno de los miembros mas destacados de entonces, Carlos González “el Irureta”, que con su máximo tesón e ilusión no quería que decayera la peña, dándole nuevos bríos quería mantener viva la llama, pero ese día, contra el Real Madrid, la peña, para sorpresa de todo el estadio, aparece en bloque, como en sus grandes tiempos, con sus banderones. En el tercer gol, marcado por Panadero Díaz, la Fondo Norte baja para unirse a la Fondo Sur y, en el cuarto gol, un nutrido grupo decide subir al 2º anfiteatro donde estaban ubicados los pocos seguidores de la peña Las Banderas, y los seguidores atléticos les expulsan del recinto humillados por la goleada. En mayo del 77, el Atlético se proclama campeón en el Bernabeu con empate a uno, siendo esta la última aparición de la peña Fondo Sur, fundida con la Fondo Norte y situada en el tercer anfiteatro del Bernabeu. Al final se baja al Calderón andando a celebrar la victoria. Al llegar a la altura de Cuatro Caminos, al ser época de transición en España, y al ser las elecciones al día siguiente, las furgonetas de los antiguos y famosos “grises” (policía armada), se producen graves altercados al intentar disolver a la encolerizada peña Fondo Sur. A pesar de que éstos dicen no ser ninguna manifestación política, se producen cargas policiales las cuales disuelven el corteo, pero varios grupos se vuelven a unir de nuevo en las cercanías de Atocha continuando la fiesta en la castiza verbena de San Isidro. Llega la temporada 77/78. La ilusión de algunos jóvenes rojiblancos comandados por Carlos G. “el Irureta” con el objetivo de que no cese el principal foco de animación, crea la peña Rubén Cano. La peña funcionaba con un carácter un poco más “europeizado” pero no ultra, con cuatro directivos y sin carnet ni cuotas. Vivían de las ayudas que les proporcionaba Rubén Cano, jugador entonces del Atlético y gran amigo del “Irureta”, y del sacrificio económico de algunos destacados miembros del grupo. La peña Rubén Cano, cuyo grito principal era “¡Aquí estamos, la peña Rubén Cano!”, contaba hasta con sede propia en la madrileña calle Batalla de Belchite. Otro de los partidos para los anales, fue el disputado en semifinales de Copa de Europa frente al Brujas. El partido de vuelta se jugó en el Calderón, la eliminatoria se perdió pese a haber ganado por 3-2 al haber perdido 2-0 en el Olimpia Park Stadium. Aquel día hubo organización, se compró una gran traca, se lanzó confeti y, Roberto “el Ramoncín”, otro mítico personaje, estrenó un impresionante megabanderón. Se dice que en aquel partido un seguidor flamenco apareció muerto al ser arrojado por miembros de la Rubén Cano al río. En la 78/79 destacamos algún roce con los aficionados zaragozistas y decir que está de plena transición para definirse y comportarse definitivamente como ultras. Otro partido que acabó con incidentes fue en los cuartos de final de copa del Rey, disputado en el Bernabeu frente al R. Madrid, con otro gran robo que esta vez tuvo como protagonista al fallecido Emilio Guruceta. Éste anulo dos goles al Atleti, uno a Arteche y otro al mítico Leivinha. A la salida, a la altura del Corte Inglés de Castellana, tres miembros de la Rubén Cano interceptaron un vehículo de seguidores madridistas, lo cerraron y empezaron a insultarles y zarandear el coche, les arrebataron las banderas, las quemaron, y aún ardiendo las introdujeron en el coche, huyendo como podían los ocupantes del coche. Esa noche fue “caliente” en Madrid, por la indignación de los rojiblancos. En esta época se podía ver gente como Javier, Mariano, Roberto “el Ramoncín” y “Bareta”. Javier fue el pionero en la modernización y europeaización del grupo. Hijo de un general del ejercito, ya en aquella época se empezó a cartear con grupos italianos y además viajó a Londres y presenció un partido del Chelsea en Stamford Bridge. En su casa llega a tener un buen archivo de fotos y fotomontajes de grupos de Milán y Roma. Este grupo decide formar, al ver que la Rubén Cano no evolucionaba y se caía por su propio peso, un grupo de imitación de los tifossi italianos, con el nombre de Ultra Sur, ya que la palabra “ultra” estaba presente en los grupos italianos que se denominaban ultras. Ésta fue en España lo que hoy en día es el Frente Atlético. Esta andadura empezó en el 80 y terminó a primeros del 81. En esos años, incluso la prensa jamás nombraba a los grupos como ultras, siendo esta la primera peña y pionera en ser verdaderamente lo que hoy denominamos “ultras”. En España la etapa es corta pero muy importante a la hora de valorar lo que hoy es el fondo sur del Calderón. Roberto, Mariano y Bareta, influenciados por las fotos de Javier, deciden unirse con José María Pascual “Chema”, que por aquel entonces era el delegado de las peñas del At.Madrid. Se va al Club y se piden los estatutos para legalizar la peña, se rellenan y se va al Gobierno Civil para dar de alta la peña con el nombre “Ultras Sur”. La sorpresa es cuando se encuentran con la prohibición de legalizar el grupo, ya que según la delegación del gobierno el nombre era muy belicoso, les tomaron casi como subversivos ante la sorpresa de los integrantes del proyecto. El grupo decide no cambiar de nombre, seguir adelante y funcionar de forma ilegal. En 1980 se dan hechos importantes de gran trascendencia, es la primera vez que se usan los botes de humo en España. También se realizan pancartas al estilo italiano como la famosa de “Super Atlético” y otra más pequeña de “Ultra Sur”. Las pancartas eran colgadas en la valla del fondo y, como único material, los miembros disponían de unos brazaletes de color amarillo y las letras “U” y “S” en rojo. Empezaban de nuevo los bufandeos en diciembre de 1980, en un derby frente al Real Madrid, se produce la primera aparición de los botes de humo en España. Fue algo curioso, al día siguiente en la portada de deportes del Diario 16 se publicaba una foto del fondo sur lleno de humo y el pie de la foto decía: “La rojiblanca, una hinchada antidisturbios”. Fue un auténtico acontecimiento, se recordará el banderón de Roberto “el Ramoncín” con un bote de humo pegado al final del asta que inundaba todo el fondo de humo al momento de ondearle. Ese día Roberto es detenido por portar el famoso brazalete, además de ropa paramilitar con botas y boina incluida.Los incidentes más graves de esta temporada fueron en uno de los últimos partidos de liga en el que el Atleti fue objeto de otro descarado robo, esta vez frente al Zaragoza con Álvarez Margüenda como árbitro y protagonista del desaguisado.

De 1981 a 1985

Aquel día la Ultra Sur tiró las vallas del fondo, hubo lanzamiento de objetos y al final la policía tuvo que cargar en la grada para apaciguar los ánimos. Ya en la puerta 0 la policía realizó dos tremendas cargas. Juan Manuel Gozalo, periodista de Radio Nacional de España fue ese día abofeteado de forma humillante por miembros de la Ultra Sur. Ultras Sur a partir de este partido, quizá influenciado por el escándalo, fue decayendo. El grupo contaba con unos 500 militantes que se convertían en 1.000 en las grandes ocasiones. Se viajó a Zaragoza y a Salamanca, aquí hubo grandes incidentes con la parroquia charra. Por aquel entonces ya se estaba a la vanguardia en cuanto al tifo vocal, versionando el famoso “guantanamera” que ahora tanto se oye, el “Soy un socio del Atleti” seguía sonando a todo ritmo, se puso de moda el “Viva la revolución” falangista con letra colchonera, y había otro que se dejó de cantar que era el “Yo tenia un camarada” falangista . En los tiempos actuales, casi todos los grupos hacen lo mismo cuando el portero rival saca de puerta, el grito de “¡Eeeeehhh… cabrón!”. Este grito ya se hacia en la época de la peña Rubén Cano, pero sin el insulto final, grito que fue copiado más tarde por los Ultras Sur madridistas en un partido contra el Bilbao en la temporada 86/87, y a partir de aquí, por el resto de grupos del país. Después de aquel triste partido, Alfonso Cabeza, presidente del club, conmino a todos los aficionados atléticos a que no fueran al Bernabeu al partido siguiente, echando la culpa del escándalo al R. Madrid. El único grupo que se desplazó andando desde la estatua de La Cibeles fueron los Ultra Sur rojiblancos. Se perdió 2-0 y se produjeron graves incidentes con la peña Las Banderas en el Paseo de La Habana a la altura del Vip’s. Salieron a relucir porras, cadenas y palos. La peña Las Banderas ofreció gran resistencia a los rojiblancos que en minoría y en “territorio enemigo”, se enfrentaban con sus rivales de siempre. Los Juanito, el Gitano, Ismael, Mariano, el Chino, Miguel “el del pendón”, Roberto, Baretta y un largo, etc. En dicho partido, Roberto se llevó un cocktel molotov para arrojarlo desde el anfiteatro, los camaradas atléticos le convencieron para que desistiese de hacerlo y, finalmente, lo arrojó a la antigua y vacía piscina del Bernabeu, produciéndose una tremenda explosión que podría haber causado gravisimas consecuencias.   Los jóvenes colchoneros, al enterarse de que la escisión más radical de la peña Las Banderas había copiado el nombre de Ultra Sur, hizo que el grupo formase la peña Hugo Sánchez en la temporada 81/82, etapa cortísima que duró apenas unos meses. Esta peña estaba liderada por Antonio Calderón. La peña subsistía gracias a alguna aportación de Hugo Sánchez a cambio de gritos y pancartas a su favor, y a la venta de lotería. Fue una corta transición. La peña funcionó como lo que hoy en día no debe ser un grupo ultra. El único incidente que vivió el grupo fue en el último derby que Hugo jugó con la elástica rojiblanca. Por la mañana jugaba el filial, el Atlético Madrileño, y una representación de la peña madridista Las Banderas vino a dialogar al Calderón, para que horas más tarde reinara la cordialidad entre ambas aficiones. Éstos fueron echados prácticamente a patadas. Ya en el derby, la peña Las Banderas se ubicó enfrente del fondo sur, y un grupo de unos 20 miembros del grupo, entre los que se encontraban Juan “el loco”, Roberto, Mariano, etc., fueron desde el fondo a la zona que ocupaban los madridistas. No encontraron ningún tipo de resistencia y los madridistas se disuelven y salen corriendo de su localidad.  A finales de la temporada 82/83 nace el Frente Atlético. Con la larga experiencia adquirida de los años anteriores, nace la llamada “primera línea rojiblanca”, saltando las barreras de las antiguas peñas y rompiendo moldes. Antonio Calderón y Roberto son los encargados del proyecto, ayudados por gente como Iván “el Zozo”, otro conocido e histórico personaje del grupo. Durante la temporada se había estado trabajando, y a finales se reúnen con J.M. Pascual “Chema”, al que se le presenta un gran proyecto escrito para presentar a D. Vicente Calderón, por aquel entonces presidente del club. El escrito, de unos l5 folios, hablaba de crear un fondo “a la europea”. A Vicente Calderón se le presenta el trabajo bajo el nombre de “Brigatta Rossibianca”, pero Don Vicente, con buen criterio, en la primera toma de contacto con A. Calderón y Roberto, les convence de cambiar el nombre y adoptar uno español. En el proyecto también se hace un presupuesto muy detallado del material que se necesita para comenzar la andadura. La directiva de V. Calderón encantada, presta su incondicional apoyo desde el primer momento y proporciona un cuarto en el fondo sur para guardar 1as pancartas y banderas. Para la compra del futuro material, Javier Castedo, vicepresidente del club, hace entrega de 200.000 ptas. Siguiendo con el consejo de Vicente Calderón se elige el nombre de FRENTE ATLÉTICO. La elección del nombre no es casual, ya que se adopta Frente Atlético porque los militantes mas significativos del grupo, Poli, Roberto, Baretta, Mariano… también lo habían sido de la organización falangista Frente de la Juventud que tenia la sede en Claudio Coello. En el primer partido de liga se hace la primera llamada, distribuyéndose unos panfletos y colocando carteles para la captación de socios con el famoso slogan de “¿Te gustaría vivir el colorido de San Siro y el griterío de Anfield Road?”. Los panfletos invitaban a una reunión a la mañana siguiente para exponer los objetivos del grupo. La directiva del club, prestando su apoyo, abre las puertas del estadio para organizar la reunión en el fondo sur. En dicha reunión se incita a la gente a cambiar el estilo, se reúnen cerca de 400 personas, se colocan las pancartas nuevas y Roberto, con un megáfono, va explicando a la gente las necesidades y los objetivos. En los siguientes partidos frente al Valencia y Valladolid se estrenan los grandes y coloristas banderones, negros con la cruz de Malta en blanco, y uno de mayor dimensión negro con la Cruz de Hierro en amarillo. También queda instalada en el anfiteatro la pancarta roja con el nombre de Frente Atlético en blanco y con la calavera en medio. Se hace el primer carnet. El primer material que se pone a la venta son unos brazaletes al más puro estilo nazi, rojos con un circulo blanco con la calavera en negro, y las letras “F” y “A” en negro. A partir de esta fecha surgen, a imitación del Frente, peñas nóveles y peñas antiguas que se modernizan para imitar lo que veían. Ya por aquel entonces, el Frente Atlético, pese a su corta existencia como tal, se había ganado a pulso la fama de grupo muy violento, cualquier hinchada que tuviera la osadía de acercarse al Calderón era despedida a golpes. En esos años había grupos y peñas que no volvieron a aparecer más por el Calderón. Cabe señalar también cómo el Frente Atlético premiaba a sus jugadores más significativos de la temporada, siendo también pioneros en España. El primer año del grupo, en la discoteca Nuit de la calle Orense, se premia entre otras a Juan Carlos Arteche corno “furia atlética”, Pedraza “ciclon rojiblanco” y Reino, del equipo de balonmano, “trofeo Revelación”. Eran los años de la llamada “movida madrileña”, y el fondo sur era visitado por algunos de los músicos del momento. Inaki, líder del grupo de rock Glutamato Ye-ye era uno de ellos, lo que le llevó a versionar el cántico “Soy un socio del Atleti”, y hasta en una de las portadas de uno de sus discos, aparecían pancartas del Frente. Gente de Gabinete Caligari, Alaska, etc., amigos de miembros del grupo también metidos en la movida, visitaban a menudo el fondo sur. En esa época, la vestimenta del grupo era muy variopinta. Abundaban sobre todo los heavys, pero los más aguerridos eran los punkies junto con los miembros ultraderechistas que seguían vistiendo sus camisas falangistas, sus boinas rojas y sus cazadoras de cuero. Era algo que siempre ha caracterizado al grupo, era el único sitio donde convivían gente de derechas con gente de izquierdas, rockers con mods, punkies y heavys, niños pijos con estudiantes o con parados, etc., etc., algo que se mantiene en la actualidad.  Llegamos al primer derby como Frente Atlético, celebrado en el Bernabeu. Allí esperaban los Ultras Sur madridistas. El F.A., que había quedado en la Cibeles, va andando hasta Recoletos, naturalmente sin escolta, y allí cogen el tren hasta Nuevos Ministerios. La estación y el tren son prácticamente destrozados. Al llegar al estadio los Ultras Sur les reciben a botellazos en una inesperada emboscada. La desventaja de ir cargando con los banderones hace más difícil el enfrenamiento, aunque llega a haber un cuerpo a cuerpo, la policía interviene y detiene a varios miembros del FA entre ellos a “el Severo”, el cual aparecía al día siguiente en una foto del diario AS mientras era detenido.  El primer desplazamiento se hace al Molinón. Un autocar lleno de banderones y pancartas se pierde y, a la salida, los antiguos HFS (Hinchada Fondo Sur), actuales Ultra Boys, empiezan a lanzar piedras y palos cuando el autobús se disponía a partir para Madrid. El conductor no se atreve a abrir las puertas aunque todos los ocupantes lo solicitan a gritos, entonces Roberto, esgrimiendo una barra de hierro, amenaza al conductor para que abra las puertas, este obedece y “el Zozo”, “Ramoncín”, Juan “el loco” y unos cuantos más, salen a por los ultras del Gijón, que huyen a gran velocidad, y del pánico que tenían, se terminan refugiando en la iglesia de San Pedro. En plena misa se organizó un lamentable espectáculo, palos por todos los lados, con el cura asustado y los feligreses escandalizados. A la vuelta se producen algunos saqueos de estación de servicio al más puro estilo hooligan inglés. Para ese partido, el At. Madrid se había concentrado en la localidad de Cangas de Onis; varios de los miembros del grupo cogen el tren para visitarles, liando una gran tangana, además de colarse y echar extintores por todo el tren, prácticamente desnudaron al revisor quitándole la gorra y la camisa, el hombre huyó despavorido.  Otro de los viajes que se realiza es a Zaragoza. La gente llevaba entradas infantiles y la mayoría no pudo pasar. Al impedírselo los porteros por razones obvias de edad, unos l5 miembros de F.A. se quedan fuera. Un directivo del club, Ángel Limón, al enterarse, sale del vestuario y proporciona entradas de tribuna para los 15. Al entrar por tribuna, con cazadoras de cuero negras, con botas militares, boina militar negra y el famoso brazalete del grupo, y recorrer toda la tribuna hasta llegar a donde estaba el resto del grupo en la zona infantil, se producen peleas y la policía desplaza a los l5 hasta que les dejan aislados en tribuna. La policía se va, y los seguidores mayores del Zaragoza empiezan a lanzar todo tipo de objetos, a lo que son respondidos con una semicarga del Frente que vacía aún más la tribuna. Vuelve a intervenir la policía y expulsa a los 15 del estadio. El resultado a favor del Zaragoza y la intervención policial aplacan un poco la ira de los aficionados maños. En ese partido se exhiben una bandera nazi y varias inglesas, siendo pioneros en ello, ya por entonces nadie llevaba la Unión Jack, que se hacía únicamente como muestra de fijación por el modelo inglés en cuanto a garra y cánticos.  La prensa se empieza a fijar mucho en el estilo personal del autodenominado “uno, grande, eterno y antimadridista” Frente Atlético, que empezaba a ser copiado de mala manera por todos los campos de la geografía nacional. La prensa vuelve a fijarse en el F.A. a raíz de un partido contra el Betis. El Atlético perdía por 1-3 y faltando 15 minutos se ganó por 4-3. Los diarios hablaban de una mágica conexión entre el infierno rojiblanco y sus jugadores que, animados constantemente, fueron llevados en volandas al triunfo, “el Frente contagió al resto del estadio” decían los periódicos.  En la temporada 84/85 se crean nuevas pancartas como la famosa de “Atleti for ever”, se recibe nuevo apoyo económico por parte de la directiva de V. Calderón, quién hace entrega de dinero para confeccionar nuevo material que se estrena en la eliminatoria europea frente al Sión suizo. Se estrenaron tres impresionantes banderones. Estas banderas jamás se habían visto en España, quizás la peña Biri-Biri era la única que se podía acercar. Ese año se va al Bernabeu masivamente con todos los banderones sin incidentes dignos de mención. Viene el Valencia al Calderón, y un grupo de valencianistas que portaba grandes banderas y que provocaban con cánticos separatistas, fueron salvajemente agredidos a la salida del estadio, no volviendo más al Calderón hasta los tiempos actuales en que los grupos van escoltados por policía. A la salida, el autocar del Valencia es apedreado en los alrededores del estadio, los jugadores valencianistas corren hacia los miembros del Frente. Tendillo agarra a “el Entrevías”, otro destacado miembro, pero éste le da un puñetazo y logra huir, aunque finalmente logran apresar a uno de los agresores. La prensa refleja el triste suceso al día siguiente y el detenido sale impune. Este año viene el Gijón acompañados por los Ultra Boys. Antes del partido, varios miembros del F.A. suben arriba, los Ultra Boys salen corriendo y les quitan todas las pancartas. A la salida un U.B. también fue agredido. También se viaja ese mismo año a Valladolid a la final de la Copa de la Liga. El Valladolid gana la final y la prensa se hace eco del semidestrozo de una cafetería en el centro de Valladolid, y hablaba de que los ultras rojiblancos portaban bates de béisbol y cadenas, causando el pánico en las calles pucelanas y en el partido.  Uno de los incidentes que mayor transcendencia ha tenido en la historia del grupo, se fragua en junio del 85 en una eliminatoria de la Copa de la Liga contra el R. Madrid. Un grupo mayoritario del FA, al termino del partido, tiene un inesperado encuentro; se trata de los jugadores del Real Madrid Santillana y San José, los cuales son agredidos y apedreados sistemáticamente. Este incidente tendría una gran repercusión en los medios de comunicación.

De 1985  a 1989

Lo más destacable de este año es la final de Copa disputada en el Bernabeu en Junio del 85 frente al Athletic de Bilbao al que se impone el At. Madrid por 2-1. En la noche víspera del encuentro, un “comando” de unos cien miembros del Frente recordaban “a su manera” a los bilbaínos que estaban en la capital de España. Por la mañana, el grueso del Frente se concentra en un partido que juega el filial frente al Cartagena. A la salida, se dirigen todos a enfrentarse con los hinchas del Bilbao. Hay infinidad de agresiones con bastante permisividad policial. En la Plaza Mayor se quemaron ikurriñas, en la Puerta del Sol muchas agresiones. Por la tarde, se quedó en la zona de Azca. Se organizaron pequeños grupos violentos que hacían realidad “la caza del bilbaíno”, como decían ellos. Por la Castellana, dicha caza dejaba de ser una mera metáfora. A pesar de que los hinchas bilbaínos eran muchos más, fueron verdaderamente vapuleados con innumerables y violentas encerronas. El Frente ocupó el fondo norte. La policía no dejó pasar las astas de los banderones que se tuvieron que colgar en los para-avalanchas. En cambio, si se encendió alguna bengala. Unos 10 miembros destacados de los Ultras Sur madridistas acompañaban al Frente en la grada, discretamente ubicados, en clara complicidad en su odio a los seguidores vascos. Los servicios del Bernabeu quedaron totalmente destrozados y llenos de pintadas antimadridistas. A la salida todos fueron a la estatua de la cibeles, a bañarse siendo el primer bañista, un Ultra Sur que fue arrojado por “el Matías”, miembro histórico del grupo y amigo de alguno de los ultras madridistas que iban con el Frente. La fiesta continuó por el centro de Madrid, con unos 500 ultras del F.A., con mucho alcohol en la sangre liándose a mamporros con los pocos bilbaínos que quedaban en la Plaza Mayor y sus terrazas.  Durante estos últimos años, no sólo la actividad del grupo se limita al fútbol, sino que acude masivamente a partidos de balonmano al polideportivo Margariños, convirtiéndolo en una olla a presión, especialmente en las visitas del Barcelona. Es precisamente unos días antes de la final de copa contra el Athletic, cuando el AT. Madrid disputa la final de la Copa de Europa de balonmano frente a la Metaloplastica. A pesar de que el partido de ida se perdió por 10 goles, el Palacio de los Deportes de Madrid, se llena de decenas de miles de jóvenes creando un ambiente impresionante. Horas antes, un miembro destacado del grupo encierra a una taquillera del metro y el sujeto es detenido. En la plaza de Manuel Becerra, llega la noticia de la detención, y, automáticamente, es reclutado un mini ejército, que atraca una farmacia y, con el dinero robado, pagan la fianza del hincha detenido. Dentro del pabellón el ambiente fue de los más impresionantes que se han vivido jamás en un partido en el Palacio de los Deportes con más de 15.000 hinchas que no pararon de animar durante todo el partido y con un pabellón repleto de pancartas del Frente y miles de banderas y banderones. Durante el partido, unos cuantos miembros del grupo suben hacia donde estaban ubicados los pocos seguidores yugoslavos que se desplazaron a animar a su equipo. El incidente se salda con el resultado de varias pancartas robadas pero con ninguna agresión. El partido terminó con ventaja de la Metaloplastica por otros 10 goles más. Pero es a la salida del estadio, cuando se producen los incidentes más graves. La hinchada del Frente apedrea los autobuses de los yugoslavos, la Policía Nacional Antidisturbios carga brutalmente contra ellos. Los hinchas huyen hacia el Corte Inglés de Goya, desde donde se enfrentan a la policía con palos y piedras, terminando todos corriendo por los departamentos de venta de perfumería y bisutería, asustando a las marujas que de golpe eran empujadas por chicos con bufandas rojiblancas y con “malas pintas”.  Pero quizás el incidente de la historia del que más presumen los miembros del Frente, se produce en un Castilla – At. Madrileño. Aquel día unos 50 componentes del Frente Atlético se presentan en el Bernabeu, y una vez dentro, empiezan a destrozar las butacas de la grada de abonados, ante las miradas estupefactas de los socios madridistas. La guinda la ponen cuando invaden el fondo de los Ultras Sur, echándoles de su fondo y pintándolo con sprays. Termina el partido y los U.S. se quedan dentro del estadio por temor a ser agredidos de nuevo. Es cuando se produce una agresión a un madridista con la consiguiente intervención policial, cuando aprovechan los Ultras Sur para abrir una puerta y huir de su propio estadio. Al día siguiente, el diario AS publicaba en páginas centrales varias fotos de los destrozos con un titular que decía: “Se van a quedar solos en los estadios”. La venganza madridista no se hizo esperar, y en un partido del At. Madrileño, un grupo de Ultras Sur se acercó al Calderón, se introdujo en la galería y agredió a varios seguidores atléticos. Los miembros del Frente que presenciaban el partido en la grada, enterados de la presencia de los madridistas, fueron a su encuentro, huyendo los Ultras Sur, pero, en la persecución, un Ultra Sur fue rodeado y para escapar, apuñaló a “el Sexpi”, otro histórico seguidor, sin lesiones de gran envergadura.  Llega la temporada 85/86; aparte de los viajes a Alicante, Valladolid, Gijón (aquí el autocar del Atleti es apedreado y en el partido de vuelta el Frente se toma la venganza apedreando el del Sporting), Zaragoza, etc., merece mención aparte los tifos organizados frente al Estrella Roja yugoslavo y Bayern Uerdingen alemán en la Recopa de Europa. El día de los alemanes unas 20 bengalas y algún bote de humo marrón y rosa, amen de unos enormes cartelones que rezaban “Aúpa Atleti” confeccionados en tela. Eso, para los años que corrían, era poco menos que una proeza (aparte se dejaba ver la imaginación de la hinchada rojiblanca), ya que si algo se veía por las gradas españolas eran contadísimas bengalas y escasos viajes. A la salida, un grupo de hinchas del frente agreden a hinchas alemanes y la policía municipal es obligada a realizar unos dos disparos al aire. El día del Estrella Roja grupos de radicales rojiblancos apedrean el autocar de los seguidores yugoslavos aparcados en el fondo norte. La policía a caballo acude para acabar con el incidente, y varios caballos resbalan hiriendo a los policías que los montan. Los agresores, unos 200 aproximadamente, huyen hacia el metro de Pirámides, intentando colarse, pero la intervención de los guardias jurados hace que el objetivo de colarse cambie por el de destrozar la estación. Después de dejar la estación como si de la guerra de Yugoslavia se tratase, intentan colarse en el metro Acacias en el mismo momento que tres coches patrulla de policía nacional aparecen de repente. En la huída varios hinchas, unos l0, son detenidos. Otro incidente se produce unos meses antes con la visita del Werder Bremen al V. Calderón. Nuevamente son apedreados 7 autocares que trasladaban a los seguidores alemanes al aeropuerto, hiriendo gravemente a uno de ellos, agresión de la que se hicieron gran eco los periódicos alemanes.  El 2 de mayo de 1986 se llega a la final de la Recopa en Lyon; el Frente Atlético logra llenar 17 autobuses, cifra impensable para otros grupos y para aquellos años, para asistir al Gerland Lyones. La cita era el día anterior a las 8 de la mañana en el Vicente Calderón. Impresionaba ver a los “capos” del grupo. Los incidentes que protagonizan los hinchas del F.A. durante el trayecto, hacen que el viaje dure casi 24 horas. Una tienda fue arrasada y más de 50 botas de vino fueron robadas. Dentro de los autocares se queman botes de humo y bengalas, obligando a los conductores a evacuar rápidamente. Ya rebasada la frontera, los robos en carretera siguen produciéndose, pero esta vez es la justicia francesa la que tiene que parar los pies, o al menos intentarlo, a los iracundos jóvenes del Frente. Es deber mencionar que la hinchada atlética se comportó correctamente, pero el mayor núcleo del Frente seguía haciendo de las suyas, claramente influenciado por el alcohol que desde primera hora de la mañana ya corría por sus cuerpos, se colaban en los autocares, en el metro, baños, en las fuentes… los saqueos en las tiendas francesas continuaban; postales, jarras, gafas, relojes, chandalls, hasta bicicletas, era el botín más preciado del pirateo rojiblanco. Ese día, ya en la grada, se estrena un enorme banderón en tela rojiblanca con la bandera de la Comunidad de Madrid que cubre buena parte de la Nord del Gerland. Salta el Atlético al campo y un mar de banderas cubre toda la zona norte, el F.A. enciende 50 bengalas y 50 botes de humo, por aquel entonces el mayor tifo con diferencia hecho en España. El “socio del Atleti” retumba, pero lo que más impresionaba eran los gritos de “¡España, España!” que provenían de más de 30.000 gargantas de toda España y parte de Europa.  Entramos en la temporada 86/87 y surge una pequeña crisis en el fondo que acaba con la escisión de un grupo que se denomina Juventud Rojiblanca y que se une a un pequeño grupo: Squadra Rojiblanca en el primer anfiteatro del fondo norte. Juventud Rojiblanca duraría como grupo solamente tres partidos. Antes de esta disolución del Frente, se produce un hecho histórico a nivel nacional. Los dirigentes del Frente logran comprar un equipo de fútbol sala, ya inscrito en la Federación, el cual financian con tarjetas de la O.N.C.E. aparte de otras ayudas de los fondos del grupo. Este año se viaja a Zaragoza y se producen graves altercados con una afición que siempre se ha llevado mal con los atléticos. Llegan al estadio, y dentro de la grada se encienden varios kilos de nitrato cuando el Atleti salta al campo. El público maño empieza a insultar a los aficionados rojiblancos y a tirarles monedas. Un seguidor atlético, “el vaquero”, es detenido por resistirse a entregar una bolsa de nitrato a un policía . Los insultos siguen y los hinchas del frente agreden a dos seguidores maños, lo cual provoca que se realice una brutal carga acompañada con las patadas y puñetazos de los seguidores maños. En la carga son detenidos otros dos seguidores, Alvarito y “el monster”. Dos hinchas más son heridos por los porrazos de la policía, Goyo y “el Hitler”. Al resto les expulsan del estadio. Fuera vuelven a juntarse, y cuando termina el partido, agreden a un punkie perteneciente a los ultras zaragozanos, ahora Ligallo Fondo Norte; los seguidores maños contemplan el incidente y unos 200 cargan contra los atléticos que salen en estampida. Durante la huida varias lunas son rotas y algunos árboles, lo que hace que dos policías municipales motorizados persigan al grupo. En la persecución, uno de ellos frena de repente, y el que venía detrás, choca con él y cae al suelo, a la vez que detienen a Quique “el Rotten” otro miembro histórico del grupo, al cuál le acusan de haber tirado de la moto al policía, y le propinan en comisaría tal paliza, que casi pierde un ojo. El resto del grupo logra huir, no sin pasar más de un apuro ante la ayuda que los ciudadanos maños prestaban a la policía. Al llegar a donde el autocar estaba aparcado, varias dotaciones de la policía nacional esperaban al resto de los viajantes, realizando dos detenciones más. Al día siguiente el telediario de la TVE1 proyectaría imágenes de la guerra de la grada con el titular de “Vandalismo”. Lo más destacable de este año, aparte de la presentación espectacular de Paolo Futre en la discoteca Jácara de Madrid, con barra libre incluida para todos los socios atléticos, y de la inminente victoria de Jesús Gil en las elecciones, es la final de Copa del Rey que el Atlético disputa en La Romareda contra la Real Sociedad en junio del 87. Cuatro trenes gratuitos especiales fletó Jesús Gil. Poco a poco los miembros del Frente, que ocupaban la totalidad del primer y segundo tren, y parte de los otros dos, van apareciendo por la estación, la mayoría con claros síntomas de borrachera. Parte el tren número 1 con un espectáculo increíble, todos los ocupantes asomaban por las ventanas ondeando las bufandas, las cuales daban un colorido espectacular con el tren en marcha, aunque más tarde el espectáculo del tren sería distinto. El alcohol empezó a hacer mella en gran parte de los ocupantes, y se empezó a destrozar todo lo destrozable del tren, el cual, al igual que los otro tres, era un enorme tren de cercanías. Pocas ventanas quedaron intactas, los asientos y extintores volaron al exterior, y cual sería la sorpresa para algunos, cuando se percataron de la presencia de una prostituta. Algún miembro del Frente se inició aquel día en el mismo tren como cliente de esta mujer de “mala vida”. Es en esos momentos cuando algún lugareño lanza algún desprecio hacia el Atlético, y unos 50 jóvenes salen corriendo hacia él lanzándole las piedras de la vía. El lanzamiento de piedras alcanza un de las cristaleras de las numerosas tiendas que pueblan la estación de Calatayud. El incidente hace que el resto de los lugareños que estaban dentro salgan protestando e insultando a los ocupantes del tren, lo que provoca un ataque sistemático de cientos de hinchas a pedradas con el resto de los establecimientos. La policía no tarda en llegar, pero sólo aparecen una pareja de ellos. Una de la dueñas de la tienda llorando, insta a los dos policías a que entren en los vagones, pero el escenario era sobrecogedor, miles de hinchas asomados a las ventanas sin cristales, portando algunos navajas y objetos contundentes, hacen desistir de su intento, lo que provoca un enfado general de los de Calatayud ante el arranque del tren. Este enfado lo pagaron los ocupantes del autobús nº 2 que fueron apedreados a su paso por Calatayud. Antes del apedreamiento, los ocupantes de este último tren ya habían hecho saltar la parada de emergencia 7 veces, lo que obligó a Jesús Gil, que viajaba con ellos, a bajarse al anden y convencerles que cambiaran su actitud. Paolo Futre también viajaba acompañando al futuro presidente . La “broma” de los trenes le costó más de 3.000.000 de ptas. en destrozos. Se llega a la estación de Zaragoza y el tren nº 1 es recibido con la quema de varios kilos de nitrato potásico en la misma estación. Ya en el Pilar se producen algunos entrenamientos con hinchas de la Real Sociedad. A la salida del Atleti al campo se encienden masivamente bengalas y botes de humo acompañado por unos 30 kilos de nitrato. El megabanderon es extendido y la vallas engalanadas de banderas al estilo inglés que dan un ambiente nuevamente impresionante. El Atleti pierde el partido por penalties. Es entonces cuando un gran grupo se encamina hacia el lugar que ocupaban los hinchas de la Real, se producen lanzamientos de piedras hacia ellos, con el beneplácito de la policía nacional, la cual animaba a que prosiguiese el altercado. A la salida, varios coches con matriculas de San Sebastián son destrozados mientras un grupo de unas 500 personas aguardaban a los hinchas realistas para agredirles. Viendo que no aparecía nadie, deciden marchar hacia la estación, y en el camino varios hinchas de la Real son agredidos, y hasta un autocar donostiarra es apedreado en las mismas puertas de una comisaría.  La llegada de Jesús Gil al club como presidente abre la temporada 87/88 y da nuevos bríos al equipo y, como no, a su “primera línea”, el Frente Atlético. Al principio, J. Gil, apoya al grupo Juventud Rojiblanca, con Antonio Calderón como presidente, que hasta les cede un local en la calle Leganitos. La ideología de la Juventud Rojiblanca era totalmente contraria a la violencia, hecho por el cual hace decantarse a J. Gil en su apoyo. Aunque el carácter de J.R. era antiviolento, mantenía brotes ultras en cuanto a la quema de botes de humo y bengalas se refiere, es decir, en cuanto al tifo organizado. Pero el Frente, aunque en crisis, seguía “tirando” mucho y esto, junto al fraude de un millón de pesetas que J. Gil descubre a Antonio Calderón, hace que definitivamente Juventud Rojiblanca y Squadra Rojiblanca se unan al fondo sur desapareciendo como grupos autónomos. Aparece también este año un grupo llamado Contundencia Rojiblanca, compuesto por miembros del grupo neonazi Bases Autónomas, los cuales también se unen al Frente. En esta temporada se fletan dos autocares a Portugal, para presenciar el Vitoria de Guimaraes – At. Madrid, hecho a destacar porque por entonces nadie viajaba por Europa. El arbitraje vuelve a ser perjudicial para el Atlético y se producen incidentes con la hinchada portuguesa. En el partido de vuelta más de 5.000 hinchas portugueses rinden visita al V. Calderón. El At. Madrid es eliminado, y a la salida se producen interminables incidentes con los hinchas portugueses y con la policía. Los altercados llegaban desde el fondo sur hasta el fondo norte. Hubo lanzamientos de piedras, de botellas, palos, y muchos detenidos, entre ellos el grueso de la llamada Contundencia Rojiblanca. Hasta un grupo de rentistas tuvo que huir ante una carga policial y tirarse a una obra cayendo a una cuba de cemento, dando más tarde un espectáculo cómico con sus pantalones acortados luciéndolos en el metro. Aquel día se recuerda como uno de los partidos con más incidentes en la historia del fútbol nacional. Al día siguiente, el Diario 16 dedicaba una página entera a los incidentes del partido. Esta temporada el At. Madrid se pone en las primeras posiciones, y Jesús Gil decide fletar 18 autobuses a Bilbao para todos los aficionados atléticos, entre los que viajaría una amplia representación del Frente.  Pero aquí no acabarían los incidentes; la campaña anterior, en el derby del Vicente Calderón, el autobús del Atlético sería apedreado de forma casual por los Ultra Sur; se dice de forma casual, porque los Ultras Sur, en un número cercano a la treintena, estudiaban la manera de cómo acercarse al estadio, cuando casi sin darse cuenta apareció el autobús rojiblanco, siendo apedreado. Al llegar al estadio y pasar por la bodega del Frente, los miembros se acercaron al autobús haber como había quedado y preguntando a los jugadores por el lugar donde estaban los U.S. Se formó rápidamente un grupo de unos 100 hinchas, corrieron a por ellos al mismo tiempo que Arteche gritaba desde su ventana rota “¡Acabar con esos hijos de puta, matarles!”. El Frente corría por la M-30 y los U.S. en su huída aprovecharon para apedrear la bodega que estaba vacía. A la salida se intento apedrear el autobús del R.Madrid, pero los antidisturbios desbarataron tal intento. Aquí se fraguó la venganza. En la temporada siguiente, la 87/88 de la que estábamos hablando, llegó en invierno el derby del Bernabeu, y un grupo de unos 40 miembros se reúnen en el metro de Herrera Oria. Era el Lugar preparado para la “vendetta”. La mayoría venían ya borrachos, y los vecinos no tardaron mucho en darse cuenta de la presencia de 40 jóvenes sospechosos. Sobre las 18:15 aparece el autocar y cual es la sorpresa, cuando ven por primera vez en España un autocar que es escoltado por la policía nacional. Cuatro furgonetas antidisturbios, comandadas por el Teniente Coronel Mateos, y con las sirenas y las luces encendidas, escoltaban al Real Madrid. Pero eso no fue óbice para que cuando quedaban pocos metros, los radicales hinchas se tapasen la cara con bufandas rojiblancas y apedreasen brutalmente el autocar. Los hinchas rojiblancos quedaron fuera del alcance de la policía y después marcharían a sus casas. El autobús del Real Madrid partió por fin, y al llegar al estadio los gritos de los Ultras Sur de “¡Real Madrid!” fueron silenciados de golpe por el triste espectáculo que pudieron contemplar, un autocar con todo el lateral y la luna delantera rotos, y con varios jugadores heridos, entre ellos otra vez Santillana. Durante la semana siguiente y unos cuantos días más, todos los medios de comunicación hablan del “atentado”. Unos decían que estaba estratégicamente planeado, como el diario Marca, el cual amenazó con la pronta detención de dos implicados pertenecientes al “Comando Herrera Oria”. En otros diarios se hablaba de comandos perfectamente organizados etc. En Radio España, en cambio, se hablaba de que, según el Teniente Coronel Mateos, los agresores estaban “emporrados”. La confusión era clara y nadie averiguó quiénes fueron los implicados. Ya en el partido, los Ultras Sur, indignados por el resultado (0-4) y por el apedreamiento, subieron al tercer anfiteatro a por los seguidores del Frente, pero éstos estaban descansando de la carrera pos-apedreamiento en sus casas. En el último partido de esta temporada se produce otro incidente. Se jugaba el At. Madrid – Ath. Bilbao. Al día siguiente los titulares de los periódicos decían: “7 hinchas del Frente Atlético detenidos por intentar apuñalar a un policía municipal”. Después de unos acercamientos con el club y un diálogo constructivo, se llega a la legalización del Frente en abril de 1988. La presidencia la ocupa entonces Juan Carlos Villarejo “Rezzetas”, con una junta directiva de unos 10 miembros entre ellos Antonio, Juan Luis, Zeppa, Francis, Rafa, Raúl “Pirulo”, Alberto, etc., una mezcla de antiguos y nuevos miembros del grupo. El club les habilita una oficina con línea telefónica dentro del club, y sigue insistiendo en que el Frente siga una línea no violenta, o por el contrario, el club les cortará sus privilegios. Esta temporada, la directiva del grupo funda el equipo de fútbol y futbol-sala del Frente. Se inscribe al equipo en el recién creado “I trofeo Jesús Gil”, un torneo entre peñas del At. Madrid. Una temporada más adelante ya jugaría en el torneo del ayuntamiento. El equipo tenía un escudo propio y se financiaba con la venta de camisetas. Al cabo de unos meses de funcionamiento, se recibe en el club una invitación destinada al Frente Atlético para que participe en un torneo internacional de fútbol. El torneo se disputa en Alemania, y en él participan 24 equipos de grupos ultras de toda Europa. Por medio del club, se toman los primeros contactos con la organización, y, entre la venta de lotería, camisetas y un préstamo de Jesús Gil, el presupuesto queda cubierto y ya se puede viajar a Alemania. Las camisetas ya estaban compradas, pero el resto del equipaje, botas, toallas, chandalls, etc., lo presta gustosamente el At. Madrid. Del torneo poco que comentar, el Frente quedó en el puesto 19 y en deportividad quedó el primero.  Nos adentramos en la temporada 88/89. Es por estas fechas, cuando se fragua la amistad con el grupo Ultra Boys del Gijón, gracias a la correspondencia que varios miembros de los dos grupos realizaban desde hace tiempo, sobre todo a la relación entre Jorge y Raúl, dos directivos de Ultra Boys y F.A. respectivamente. La amistad llega a buen nivel, y partir de aquí, cada vez que el Frente viajaba a Gijón, los Ultra Boys les preparaban una barra libre y al día siguiente un partido de fútbol. El primer partido, que se disputó en Mareo, tuvo como espectadores a una buena parte de la directiva del Sporting, y el arbitraje corrió a cargo de Joaquín, jugador del Sporting. El resultado 1 – 4 a favor del Frente. En los siguientes años, se volverían a disputar más partidos, casi siempre con resultados favorables al F.A. El viaje a Bilbao se vuelve a repetir con dos autocares llenos de supporters atléticos. La relación por parte de la directiva del Frente con los Herri Norte era buena, pero no con el resto del grupo. Por esto, se produce un enfrenamiento entre Frente Atlético y Herri Norte en la grada, al querer quitar un miembro de Herri Norte la pancarta que el F.A. había puesto en su fondo. El sujeto que intentaba quitar la pancarta acabó cayendo de boca al suelo del tirón que metió un seguidor frentista a la pancarta en el mismo momento que la tenía agarrada. Hubo algún que otro puñetazo pero luego llegó la calma…

De 1989 a 1995

Se llegaba a la 89/90 y en esta temporada hay tifos sorprendentes. Se llegan a organizar hasta 10 tifos espectaculares y más de 12 desplazamientos por toda España. Pamplona y Castellón son ciudades nuevamente visitadas. En la primera, se producen graves incidentes, cuando unos 30 miembros del Frente hacen huir a golpes a más de 60 miembros de los radicales Indar Gorri. Pero más graves aún son los incidentes de Castellón, ¡¡¡ERROR!!! ías en la cárcel. El auge definitivo llega en la temporada 90/91. La gente se pone de pie en la grada, nunca se había aglutinado tanta gente en España, en un fondo, como el día de la Politécnica Timisoara. Unos 4.500 jóvenes quemaron 150 kilos de nitrato, bengalas y botes de humo amarillos, naranjas y rojos y banderitas rojiblancas, dejaron alucinados al resto del estadio. La directiva del grupo dimitiría aquel día al completo. El motivo era dejar paso a nuevas generaciones, nuevas ideas. Rafa, Raúl y Francis se hacen cargo, ayudados meses después por José, Javier Miguel y Jacobo. En junio del 91, el Atlético vence al Mallorca en la final de la Copa del Rey en el Estadio Santiago Bernabeu. El Frente cita a su gente en la glorieta de Atocha, unos 5.000 hinchas desde allí, caminan hacia el Bernabeu escoltados por la policía y dejando boquiabiertos a los viandantes. La calle Serrano era una inmensa serpiente rojiblanca. Este es y ha sido el corteo más masivo habido en España. El final fue apoteósico, con miles de rojiblancos desfilando hacia la fuente de Neptuno, lugar elegido aquel año para celebrar los futuros títulos del club, ya que la Cibeles, lugar antiguo de celebración, había sido utilizada durante 5 años seguidos para las celebraciones madridistas, lo que hizo cambiar definitivamente el lugar de celebración. Llega la temporada 91/92. En la segunda eliminatoria de la Recopa el Atleti se enfrenta al Manchester United, y el Frente prepara una gran coreografía compuesta por 300 botes de humo y un mar de pancartas rojas y blancas que llenan de colorido la totalidad del fondo sur. El público del Calderón puesto en pie, ovacionó el espectáculo jamás hecho hasta el momento en España. En el partido de vuelta, una treintena de miembros del Frente se desplazan hasta Manchester. Esta temporada se desplazan a Valencia 4 autobuses. Los más de 200 atléticos ocupan la bodega de los Yomus, los cuales no aparecen en toda la tarde. En la grada se despliega una pancarta insultante y a un policía le quitan la porra. A la salida, son retenidos durante casi una hora en un patio del estadio porque unos 40 frentistas se habían escapado y estaban sembrando el pánico en las bodegas de reunión valencianista. Mientras, las pancartas de los Yomus son arrebatadas. Contra el Sevilla, un objeto impacta en la cara del árbitro, y el estadio es clausurado, teniendo que jugar el equipo en Cáceres. Nueve autobuses se desplazan a la localidad extremeña, con gravísimos incidentes en la Plaza Mayor con agresiones a yonkies, mendigos y heavies. Los establecimientos cierran por temor a que sean otra vez arrasados. Llega la siguiente eliminatoria europea, y el rival entonces sería el Brujas. El Frente Atlético se vuelve a destapar, y organiza una preciosa coreografía a base de 5.000 cartulinas, acompañado todo por 300 botes de humo amarillo. Para el partido de vuelta, el Frente fleta un autobús de los de dos plantas con 75 plazas. Momentos antes del partido, cinco hinchas del F.A. son detenidos por diversos motivos, quedándose sin ver el partido. Durante el partido se producen lanzamientos de objetos entre las dos aficiones. A la salida, la policía Belga suelta a los cinco detenidos, y éstos aprovechan la confusión para robarle al árbitro la bolsa de deporte, incluídas las tarjetas , botas y silbato. Pero los incidentes más graves se producen cuando el autobús se dirige sin escolta policial a la estación de Brujas, para que cuatro miembros, que habían pasado la noche en Amsterdam, recogiesen en la consigna su equipaje. En la estación, más de 1.000 seguidores del Brujas esperaban al tren. Los miembros del Frente descienden del autobús y empiezan a lanzarles piedras, a la vez que varios coches son destrozados. El conductor asustado decide arrancar, lo que hace que los atléticos corran hacia el autobús. La policía tardó dos minutos en aparecer, y, metralleta en mano, subieron a las dos plantas del autocar, y con ellos dentro metieron el autocar en comisaría. Allí tres chicos belgas iban identificando a los agresores. Los sesenta que no fueron identificados pasaron a una celda comunitaria durante cinco horas, tiempo en que la policía belga aprovechó para fichar a todos. Once hinchas fueron detenidos y retenidos allí dos días. De esos once, dos pasaron casi quince días en las cárceles belgas, y si no llega a ser por la intervención del periodista José María García, uno de ellos hubiese pasado allí mucho tiempo. Este año se prepara un desplazamiento masivo para el derby que enfrentaría en el Bernabeu al R.Madrid y Atlético de Madrid. Desde la Plaza de Castilla, unos 4.000 seguidores del Frente, ataviados con cascos rojos de albañil, avanzan por el Paseo de la Castellana para presenciar el derby Madrileño. Pero la temporada acaba con triunfos. La final de la Copa del Rey enfrenta esta vez al R.Madrid y al Atlético. Era junio del 92 y uno de los días más felices de todos los atléticos. El Atlético se impone por un 0 a 2 con 25.000 hinchas rojiblancos en la grada, entre ellos más de 8.000 miembros del Frente Atlético. La fiesta terminó en la estatua de Neptuno con mas 15.000 atléticos que colapsaban el Paseo de la Castellana madrileña, esa noche en Madrid solo había un color: el rojiblanco. “15 años es demasiado, ha llegado la hora”. Era la presentación de la temporada 92/93 en una pancarta, en el primer partido de liga. La dirección del grupo había pasado unos meses antes a cargo de Francis, presidente del grupo en esa temporada. El día del Barcelona se prepara otra gran coreografía a base de 10.000 rollos de papel higiénico. Semanas más tarde se prepara la marcha a Vallecas con 2.000 miembros del Frente concentrados en el Puente de Vallecas bajo un fuerte control policial. El viaje a Vigo fue otro que muchos no olvidarán. Siete autobuses partían de Madrid, y en el viaje de regreso uno de los autobuses fue apedreado y otro volcó, sin tener que lamentar desgraciadas consecuencias. Se empieza a preparar la fiesta del X aniversario y el día del Deportivo se realiza una coreografía formando las banderas que correspondían a la nacionalidad de los cuatro extranjeros del equipo. Contra el Valencia, se hace entrega de una placa en reconocimiento a su entrega al portugués Paolo Futre. La plantilla corresponde a la confección de otra bella coreografía compuesta por 6.000 cartulinas, con lanzamiento de camisetas a la grada, dejando patente que no se olvidan de 10 años de fidelidad, valor y coraje. Se organiza una fiesta en la sala de asambleas del estadio en la que tocan 4 grupos, entre ellos “Glutamato yeye”. En la Recopa de este año el rival de turno sería el Olympiakos griego. En el partido de ida, en Atenas, donde 20 miembros del grupo se desplazaron, se produjeron graves incidentes. A la vuelta, toda España deseaba que el Atleti se vengara de la encerrona griega y así fue. La temporada 93/94 se abre con la presentación de la plantilla con 35.000 hinchas y con los abonos del fondo sur agotados desde agosto. El estadio tiene otro aspecto con la supresión de las vallas. El primer desplazamiento es a Valencia, en donde el F.A. aparece por sorpresa y sin entradas, y con todo el papel ya vendido. Antes del partido, los 95 miembros del grupo, se dirigen al estadio, y al pasar por la bodega de los Yomus, éstos, sin casi dar tiempo a verlos, salen corriendo. La policía se percata de la presencia del Frente y se llega a un acuerdo para la compra de las entradas. Bajo una fuerte custodia policial, al final del encuentro se producen lanzamientos por parte valencianista hacia los hinchas atléticos, los cuales provocaron con cánticos de mal gusto; el F.A. responde con la devolución de los objetos y con una pequeña carga parada a manos de los antidisturbios. El primer desplazamiento europeo es a Edimburgo, contra el Hearts of Midlothian y a él se desplazaron 10 miembros, los cuales dieron cuenta del whiskie escocés ofrecido por los simpáticos ciudadanos. El siguiente viaje es a Gijón, con un autocar. Por la noche hay incidentes con un grupo de okupas, y durante el encuentro con algún avispado que intenta quitar la pancarta, siendo agredido por los frentistas. En el partido de vuelta contra el Hearts se organiza una coreografía con 5.000 cartulinas y tiras de raso formando franjas rojiblancas. Llega el derby al Calderón, y el Frente se destapa con un impresionante mosaico formando la camiseta atlética entre el fondo y los dos anfiteatros. Dos autocares viajan a Albacete. Contra el Barça otro espectacular tifo, 15.000 cartulinas azules formando un cielo inmenso en toda la zona sur coronado por un enorme sol de tela con una pancarta que rezaba: “Por un amanecer rojiblanco… Venceremos”, todo acompañado por franjas rojas y blancas en la grada norte y lateral. El siguiente viaje europeo es a Creta, con 100 aficionados atléticos, cinco del F.A., que ya por la noche hacen de las suyas en el Hotel IrakLion. El Atleti cae eliminado y hay algún intercambio de insultos y escupitajos entre la afición griega y los hinchas del Frente. La siguiente salida es Zaragoza, dónde cuatro componentes del Frente son detenidos por causar daños y sancionados por la comisión Antiviolencia por intentar apropiarse de la pancarta de Ligallo F.N.. Valladolid es testigo de la presencia de 1000 componentes del Frente desplazados en 15 autobuses y coches particulares. Se producen algunos saqueos de bares en el viaje de ida y algún incidente en el supermercado que hay al lado de Zorrilla. Frente al Depor, se realiza un tifo elaborado por el Frente en su totalidad, constaba de 300 pancartas (manibanderas) de 3 por 1,5 m. pintadas con lemas pro-atleticos, todo acompañado de 200 kilos de confeti y 500 rollos de papel. Veinte ultras rojiblancos viajan hasta Oviedo en tren; como anécdota contar con el alcohol disponible del vagón bar es total y absolutamente agotado, y que, borrachos perdidos, se llegan a meter en la cabina del maquinista y empiezan a tocar la bocina con ritmos futbolísticos. Son amenazados con llamar a la policía y echarles del tren. En León causan otro pequeño alboroto con los pasajeros del anden pero la cosa no pasa a mayores. El día del Racing tifo a la argentina con mucho confeti, papelitos y tiras. Antes, en Copa 2.000 de los nuestros se desplazan al Bernabeu, sin incidente alguno. Frente al Valencia, la prensa habla de memorable la actitud Frente, con su impresionante animación pese a la mala marcha del equipo. En liga, el Bernabeu es engalanado con 2.000 chubasqueros con los colores del club, algo jamás visto en España. En la entrada al estadio se producen varias cargas policiales y algún intercambio de objetos de hinchas madridistas. Se viaja al Nou Camp 200 miembros y hay incidentes con los aficionados de la parte alta del gol norte, por colgar banderas nacionales. A la vuelta un área de servicio es devastada. Vienen los Ligallo a Madrid por primera vez, y aunque estuvieron fuertemente protegidos, esto no impide que algunos frentistas se acerquen a amenazarlos dando algún golpecito para indicarles que la pancarta del F.A. que exhibieron como trofeo de guerra no fue tal, puesto que se dejó olvidada. El bus del Zaragoza es apedreado a la salida. A Pamplona viajan dos autocares. En el campo se producen incidentes cuando aficionados pamplonicas increpan y lanzan objetos, a lo que el Frente responde con una carga en el lateral, retrocediendo los de Pamplona y con algún intercambio de puñetazos. La policía carga contra el Frente y retiene a dos de sus seguidores. En el viaje de vuelta es saqueada una gasolinera en Vitoria, siendo más tarde interceptado el autocar por la Ertzaintza, la cual intenta que los rojiblancos paguen las 250.000 ptas. que supone que vale lo robado. En Santander se hace un viaje masivo con 500 ultras. Los primeros cinco autobuses que llegaban por la noche, transportaban a 40 personas que más tarde, producirían graves incidentes en una multitudinaria pelea en el casco viejo con un numeroso grupo de delincuentes comunes y yonkies de la ciudad. Cuatro de ellos resultan heridos y uno del Frente resulta apuñalado. Por la mañana 10 ultras son identificados y multados por el comité anti-violencia por realizar actos vandálicos en el puerto. A la vuelta, el Frente es denunciado por el dueño de un bar, el cual reclamaba 151.000 ptas. por destrozos y robo de la caja registradora. A Vallecas, debido al alto coste de las entradas, acuden 500 ultras. En el último partido el F.A. realiza una impresionante coreografía con un escudo de Madrid y otro del Atlético gigantes y con unos cartelones que rezaban: “El orgullo de Madrid”. Pero lo mejor de la temporada es el apoyo incondicional a pesar de la horrible temporada del equipo, el cual se salva de la promoción en el último partido. Por todo esto la dirección del club prepara un partido de homenaje frente al Ajax. El F.A. decide no entrar al fondo hasta transcurridos 10 minutos en protesta del bajo rendimiento de los jugadores. En la vacía grada se podía leer una pancarta que decía “jugadores mercenarios”. Mientras el partido comienza, el Frente hace barra libre de sangría en las puertas del estadio con más de 350 litros de liquido elemento. Cuando el Frente aparece, el público del Calderón premia puesto en pie con una atronadora ovación de más de dos minutos, el esfuerzo y la lealtad que el grupo tiene con la institución. Al finalizar el partido se produce una invasión de campo donde las redes y la hierba son arrancadas. Como datos anecdóticos, cuando el R.Madrid jugó su partido de suspensión en el Calderón, un grupo del F.A., por la noche selló con silicona y palillos los candados y cerraduras para evitar que se jugase. Días antes se habían recogido unas 3.000 firmas para que el partido del eterno rival no se jugase en su estadio. También nace una sección denominada “Grupo 3 de Abril”, la cual efectúa pintadas amenazantes contra los jugadores. También se producen incidentes con los mismos siendo alguno de ellos agredido, mientras otros huyen sin alguna luna de su coche. Por último la agresión en un partido de balonmano a Robert Prosinecky. Reseñar la confección de más de 10 flamantes tifos, incluyendo la de la copa en el Bernabeu a base de tiras rojas y blancas, y el del athletic, compuesto por ajedrez rojo y blanco de más de 10.000 cartulinas. La temporada 94/95 es también una temporada para olvidar en cuanto a lo deportivo se refiere, pero esto no restaría que el fondo sur estuviera a reventar domingo tras domingo, y que el Frente Atlético fuera sobre ruedas en cuanto a componentes y sobre todo en animosidad. Esta temporada la admiración de los medios de comunicación es algo que se palpa en el ambiente. Se viaja a Logroño, donde los incidentes e insultos del grupo hacia los jugadores dan la vuelta a España. A Oviedo viajan dos autobuses y varios coches particulares, coincidiendo con las fiestas de San Mateo. Por la noche, el núcleo de skinheads rojiblancos, libran una dura batalla con colectivos de extrema izquierda (recordar “Topu fartón”) al cargar los rojiblancos con una dura contundencia. En Zaragoza tres autocares hacen aparición, y en los cacheos preliminares de acceso al campo, las F.O.P. descubren un arsenal de armas escondidas en los tambores. Hasta Valencia viajan tres autobuses. Por la noche, un grupo es expulsado del hostal donde se alojan por alborotos y por lanzar por la terraza, en plena Plaza del Ayuntamiento, almohadas, toallas, bombillas y hasta los colchones a la calle. Llega el derby del Bernabeu, pero el grupo, en una dolorosa decisión, decide no aparecer por Chamartin en protesta por el rendimiento y la entrega de los jugadores. E1 club, pone a disposición del F.A. los videomarcadores del estadio, costándole de su bolsillo 300.000 ptas. la apertura, y el Frente demuestra su poder de convocatoria llevando a más de 6.000 aficionados rojiblancos al estadio. A Valladolid se desplazan 17 autobuses, y desde la Plaza Mayor se organiza un inmenso corteo hasta Zorrilla con más de 1.500 seguidores atléticos. Albacete ve llegar también a diez autobuses en liga y quince en Copa, dónde el Atleti cae eliminado. En Sevilla, frente al Betis, 40 ultras rojiblancos hacen aparición en el Villamarín, siendo once de éstos expulsados del estadio. Santander es visitada por un bus. Al Nou Camp viajan 250 hinchas en cuatro autobuses y se producen incidentes sin importancia con lanzamiento de objetos y el intento de robo de la pancarta atlética, todo motivado por romper el minuto de silencio del hijo de Joan Gamper con gritos de “¡España, España!”. Minoritario pero importante es el viaje a Sarriá, dónde 35 ultras se desplazan con algunos roces con las Brigadas Blanquiazules. E1 último viaje es a Sevilla, al Sánchez Pizjuan. Éste es el viaje más masivo de la temporada, con diecinueve autobuses del Frente. Por la noche se producen incidentes en los bares. Por la mañana llegaban dieciocho autocares, coches particulares e incluso en el AVE, llegando a ser más de 3.000 ultras colchoneros. A la ida, cinco autocares del F.A. son denunciados y retenidos por saquear un bar de carretera. En los alrededores del campo, muchos seguidores sevillistas son agredidos. Una decena de ultras rojiblancos se acerca a la bodega de los Biris y cargan expulsando a más de 200 Biris. En la Copa alguno viaja a Barna, 75 miembros de la sección Portugal viajan a Vigo y 30 componentes de la sección Canarias van al Insular a ver el Las Palmas – At. Madrid. Se realizan multitud de tifos, destacando el del Depor, con 3.500 banderas de tela rojas, blancas y azules en el fondo, y en el anfiteatro se forman las banderas de los extranjeros del equipo con tiras de plástico. Frente al Barça miles de rollos y papelillos por todo el estadio. Frente al R. Madrid, banderas con la Cruz de San Jorge con las fechas de fundación del club (1903), del Frente (1982) y el año actual (1995) cubriendo todo el fondo, y arriba banderas rojiblancas y pancartas azules. Y así hasta siete tifos de muy buena calidad, dejando muy alto el listón, pero lo más importante es el coro poderoso, ordenado y mayoritario, con el mejor y mayor repertorio de cánticos, demostrando que en cuanto al tifo vocal, el F.A. esta a la vanguardia de España, como lo demuestra el hincha referéndum de las dos últimas temporadas en las que el Frente Atlético queda campeón, pese a que su equipo esta a punto de bajar a segunda durante las dos campañas. Como anécdota, contar cómo se reventó la presentación de un libro, del escritor Moncho Alpuente en el Palacio de Linares de Madrid, por haber intentado humillar a Don Jesús Gil y Gil en el canal público de televisión. El acto terminó a huevazos, y con el lanzamiento de más de 60 bombas fétidas durante el mismo.

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